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Mitos y Leyendas
MITOLOGÍA GRECO-LATINA
Dioses olímpicos: Poseidón/Neptuno - 3ª parte
Naturaleza y hechos de Poseidón (continuación)
oseidón, muy ofendido, envió olas
gigantescas que inundaron la Llanura triasiana, en la cual se encontraba Arene,
la ciudad de Atenea. La diosa tuvo que fijar su residencia en Atenas, a la cual
dio su nombre. Para aplacar la ira de Poseidón, se estableció la prohibición de
votar a las mujeres, y a los hombres que llevasen los nombres de sus madres como
venía sucediendo por tradición hasta entonces.
Poseidón también disputó Trecén a Atenea, siendo ordenado por Zeus que en esta ocasión la ciudad fuese compartida por los dos, lo cual resultó un arreglo muy desagradable para ambos. En otra ocasión también intentó reclamar sin éxito Egina a Zeus y Naxos a Dioniso, aunque se le concedió el istmo de Corinto cuando se lo disputó a Helio, recibiendo éste la acrópolis. Muy furioso, quiso arrebatarle Argólide a Hera, mostrándose de nuevo dispuesto a pelear. Se negaba a comparecer antes los dioses olímpicos para dirimir la disputa, porque según él tenían prejuicios en su contra. Zeus remitió entonces el asunto a los dioses fluviales Inaco, Cefiso y Asterión, los cuales dieron la razón a Hera.
Ante lo que Poseidón consideró una afrenta, los dioses le prohibieron que se vengara con inundaciones, como ya había hecho anteriormente. Pero él hizo entonces lo opuesto, secando los ríos dominados por los jueces que le sentenciaron, por lo cual ya jamás fluyeron en verano. Sin embargo, Danaides, en atención a Amimone (que fue enviada por Dánao en busca de agua), ante la angustia que le producía aquella sequía hizo que el río Argivo Lerna fluyese de forma perpetua.
Poseidón se jacta de algunos hechos, como haber creado el caballo o inventar la brida (aunque Atenea la había inventado antes que él); lo que no se discute es su pretensión de haber instituido la carrera de caballos. Realmente, los caballos están consagrados a él, tal vez debido a su amorosa persecución de Deméter, cuando ella buscaba desesperada y llorosa a su hija Perséfone. Según la leyenda, Deméter, muy cansada y sin esperanzas tras la búsqueda, perdió el deseo de coquetear con dioses o titanes, transformándose en una yegua y comenzando a pacer junto al ganado de un tal Onco, un hijo de Apolo que reinaba en Onceo, Arcadia. Pero Poseidón la descubrió al no lograr engañarle, entonces él se transformó en un caballo semental y la cubrió sin que ella pudiera evitarlo. De esa unión nacieron la ninfa Despeina y el caballo salvaje Arión. Deméter reaccionó a su toma con gran furia, de tal manera que todavía hoy se le rinde culto localmente como "Deméter la Furia".
Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.